Nutrición

Ingredientes

Malta

Para poder extraer los azúcares de los cereales, que luego se transformarán en alcohol, es necesario primero someterlos a un proceso llamado malteado. La cebada es el cereal más utilizado en la producción de cerveza, aunque también se utilizan otros granos para obtener la malta, como el trigo, el centeno y la avena.

Agua

El agua es un ingrediente fundamental en la elaboración de la cerveza, ya que en la mayoría de los casos, hasta el 90% de la cerveza es agua.

Lúpulo

El lúpulo es una planta trepadora silvestre que, a través de un cuidadoso cultivo a lo largo de los siglos, ha desarrollado las características que dan a la cerveza su aroma y amargor tan característico. Además, por sus propiedades antisépticas sirve para protegerla y conservarla, impidiendo el desarrollo de microorganismos nocivos. 

Para la elaboración de la cerveza se utilizan los conos o flores femeninas del lúpulo. Existen múltiples variedades de lúpulo que tienen distintos grados de aroma y amargor y se utilizan dependiendo del carácter que se le quiera dar a la cerveza.

Levadura

Las levaduras son microorganismos que se añaden al mosto en el proceso de fermentación, que transforman los azúcares en alcohol. Dependiendo de la levadura utilizada se pueden obtener diferentes tipos de fermentación. 

Nutrientes

Vitaminas

La cerveza contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B: tiamina, riboflavina, ácido pantoténico, piridoxina, biotina, mesoinisitol, cianocobalamina y niacina. También contiene ácido fólico y sus derivados (folatos). Dichos nutrientes proceden de la malta.

Ácido fólico

Su consumo diario podría cubrir las necesidades diarias de folatos. El ácido fólico es una vitamina del grupo B, esencial para el mantenimiento de la vida celular, el crecimiento y la formación de nuevos tejidos, así como para la prevención de los defectos del tubo neural. Igualmente, ayuda a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares.

En la cerveza, esta vitamina se encuentra en cantidades comprendidas entre 50 y 10 microgramos por cada 100 ml. La ingesta de ácido fólico recomendada para la población oscila entre los 180 y 200 microgramos al día.

Polifenoles

El consumo de cerveza también aporta a la dieta polifenoles, antioxidantes naturales que participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos, responsables del envejecimiento del organismo.

Fibra

La fibra soluble contenida en la cerveza evita el estreñimiento y contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia. La ingesta normal recomendada de fibra dietética es de 30 gramos al día, de los que un tercio debe ser fibra soluble. El consumo moderado de cerveza sin alcohol supone un 17% de la ingesta de la fibra soluble en la dieta, siendo así la bebida de mayor aporte de fibra en nuestra dieta.

Minerales

El consumo moderado de cerveza aporta a la dieta minerales como el silicio, un elemento que favorece los procesos de formación ósea. La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible. Otros minerales que contiene son magnesio, potasio y muy poco sodio.

Silicio

La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible, elemento esencial que participa en los procesos de calcificación y, posiblemente, en el tejido conectivo. De hecho, el silicio no sólo inhibe la pérdida de hueso, sino que además incrementa la densidad ósea al promover la formación de colágeno. Algunas investigaciones científicas sugieren que el silicio es capaz de interferir en la cinética del aluminio, un metal que ejerce efectos oxidativos sobre el cerebro. Concretamente, el silicio podría ayudar a prevenir la absorción del aluminio a nivel gastrointestinal y a limitar su reabsorción a nivel renal.

Alcohol etílico

Si bien es sabido que el abuso en el consumo de alcohol puede tener efectos nocivos sobre la salud, el riesgo de sufrir un infarto puede ser entre 40% y 50% más bajo en aquellas personas que beben alcohol de forma moderada -siempre que se trate de individuos adultos, sanos, que no consuman fármacos con los que el alcohol pueda interferir-. 

Concretamente, en los bebedores moderados la incidencia de cardiopatía isquémica (angina de pecho e infarto), hipertensión arterial, accidente vascular cerebral y diabetes mellitus, es inferior. Además, el alcohol, en cantidades moderadas, aumenta el colesterol asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL), en relación al nivel habitual que se da en personas abstemias. Este aumento del “colesterol bueno” reduce los riesgos de enfermedades y accidentes cardiovasculares.

Maltodextrinas

La cerveza contiene maltodextrinas naturales, carbohidratos complejos de absorción lenta, que se metabolizan liberando progresivamente unidades de glucosa, lo que ayuda a evitar hiperglucemias e hipoglucemias reactivas, aspecto muy interesante en el caso de las mujeres embarazadas.

Cerveza sin alcohol

Nutrientes y beneficios

La cerveza sin alcohol también se elabora a partir de materias primas naturales, como la cebada y cuenta con altas concentraciones de malta. La malta se obtiene directamente de la cebada y es conocida por sus propiedades de gran valor nutritivo y medicinal: aporta hidratos de carbono y vitaminas necesarias para el organismo.

Entre los componentes de la cerveza sin alcohol también encontramos al lúpulo, que destaca por su acción relajante. Las levaduras desempeñan un papel fundamental en el proceso de fermentación de esta bebida, ayudando a que el sistema digestivo funcione en óptimas condiciones.

Al tratarse de una bebida carbonatada, la cerveza sin alcohol contiene gas carbónico. El gas que aporta la cerveza sin alcohol favorece la circulación sanguínea, contribuye al proceso digestivo y a la asimilación de nutrientes.

Las características y propiedades nutricionales de la cerveza sin alcohol pueden variar si se elabora a partir de una cerveza normal o mediante un proceso específico. Presenta un alto contenido de agua, no contiene grasas y aporta minerales y vitaminas del complejo B, así como vitaminas D, E y C. Destaca por su aporte en ácido fólico, una vitamina hidrosoluble necesaria para la formación de glóbulos rojos.

Consumida con moderación, la cerveza sin alcohol tiene cabida en una dieta equilibrada, por sus propiedades beneficiosas y calidad de nutrientes. Como se suele decir, todo es bueno en su justa medida.